Hace algo más de dos semanas, encontré merodeando la entrada de la institución a un hombre extremadamente delgado, vestido sencillamente, cojeando de su pierna derecha y evitando la mirada inquisidora que lancé sobre su rostro. Ante mi insistencia levantó la vista para saludar y pudimos entablar una agradable conversación de no más de 20 minutos. Me contó toda la historia de su vida en el breve lapso, al tiempo que dejaba ver las huellas imborrables del delito y la adicción que lo envolvían: el antebrazo derecho sin mano, la mano izquierda con dos o tres dedos únicamente, una abundante hinchazón en su tobillo derecho, cicatrices de heridas de armas de fuego y cortopunzantes. Diego nació en Caramanta hace 33 años, creció sin estudiar, ingresó a un grupo subversivo, se retiró después, huyó amenazado de muerte, permaneció la mayor parte del tiempo en Medellín y Bogotá, estuvo preso por doce años, consumió gran cantidad y variedad de drogas y regresó al pueblo a descansar un poco para, según él, direccionar su vida y cambiar en el ambiente sosegado y aparentemente sano del lugar.
- Y... ¿tiene enemigos acá en Caramanta? Le pregunté.
- No propiamente, pero hay mucha gente que no le gusta que yo esté acá.
- ¿No le da miedo que atenten contra usted?
- Es posible, pero yo me defiendo con esta navaja, la sé manejar muy bien.
- Hombre, ¿podemos hablar la próxima semana?, quiero escribir un libro y sus historias me gustan, le dije.
- Claro, cuando quiera, soy materia disponible.
- Así quedamos, entonces.
A los dos días, nos dimos cuenta de la muerte de este hombre, producto de varios disparos con arma de fuego en una calle oscura del caso urbano del municipio.
Una semana después, en unas hojas de periódico de Medellín, del año 2010, coincidencialmente encontré la fotografía de sus miembros superiores en un reportaje gráfico que el columnista denominó "De las manos de Dios", al lado de otras fotografías de manos de artistas, médicos y personas de otros oficios.
Mientras tanto, muchos jóvenes de la población, en los últimos años, se han ido iniciando en el consumo de drogas como el alcohol, la marihuana, la perica y el bazuco, especialmente.
Muy interesante la Historia, pero me imagino que alcanzó a recoger datos para darle continuidad a este apartado que me cautivó. Un abrazo Sincero.
ResponderEliminarQue buentestimonio para los jovenes de hoy en dia lastima que no se pudo continuar
ResponderEliminar